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Alain-Pierre Pereira, LA SEMAINE DU PAYS BASQUE, 24 de marzo 2010 (Festival Culturamerica 2010)
Traducción del francés al español por Francois Lassabe
Dénle un piano y Prisca Dávila les entusiasmará, por ser apasionante y una apasionada de jazz y merengue. Dará un concierto por primera vez en Francia, presentando su cuarto CD « Piano en canto venezolano II », en el gran Anfiteatro de la Facultad de Bayonne el miércoles 24 de marzo a las 20h.
Esta pianista, compositora y cantante, destacada embajadora de la nueva generación de músicos venezolanos, es una virtuosa de talentosa trayectoria que logra la concordia entre la música latina y el jazz académico, clásico. Su menú musical tiene una riqueza y una diversidad asombrosas : maestría clásica intachable, lirismo con un romanticismo sin melodrama, con una simetría que le quita a uno el hipo, al capricho de una suite suelta de ambientes sudamericanos. Su merengue se bambolea a placer, es magnético y relajado a la vez. Su canto es perfecto, su fraseo deja estupefacto y su sonoridad causa admiración.
Prisca Dávila puede enorgullecerse de conocer todos los matices rítmicos latinos. Con su soltura en todos los généros musicales, lo tiene todo para ser una máxima figura, dotada de una técnica perfecta. En una palabra, ¡es el estado de gracia Prisca Dávila !
Tiene este refinamiento estético, principal objetivo de su trabajo, y sus cuatro músicos : Manuel al bajo, Hilda a las percusiones, Iván a la batería y Eduardo (su padre) saxofón y flauta, ofrecen un contrapunto atinado y límpido a su piano intensamente exaltado. Con su cuarteto, Prisca puede sacar las notas más bellas de sus entrañas, sentirlas antes de tocarlas. El piano canta juntamente con ella y la magia nace por instinto, desde los primeros compases. Tonalidades tan luminosas como las estrellas del cielo. Todo sobresale gracias a la variedad rítmica de los instrumentos. Es tierno y poético, con bellas progresiones armónicas, sutiles y atractivas. Las notas caen de sus dedos como pétalos de flores, ¡una auténtica revelación pianística ! El tremendo interés instrumental y vocal de una diva. ¡Enhorabuena Señorita !
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Adrian Naya, letrastereo, Madrid, sala barco 19 de marzo 2010
taca taca taca taca Sonaban las palmas mientras mis piernas empezaron a romper con la inmovilidad de mi cuerpo. Giré mi cabeza y alrededor observé que muchos danzaban también al mismo ritmo, era Joropo. Música, principalmente, de los llanos venezolanos, y que una noche de 19 de marzo, inundó la Sala Barco de la capital española. De un piano de cola provenían esas ondas que hacían mover los cuerpos hacia izquierda y derecha "un pasito pa'lante, un pasito pa'lante, ..." La responsable de provocar esa magia a través de las teclas era Prisca Dávila. Una venezolana que desde el 2003 ha creado 4 producciones discográficas cargadas de hechizos sonoros, y que en vivo sientes con mayor fuerza. Su "poción" ha consistido en mezclar la música tradicional venezolana con el jazz, la clásica, y recientemente, suministrándole aderezos flamencos. Prisca cautivó a los presentes en casi 2 horas de concierto que crearon cierta adicción a más de uno. La pianista venezolana empezó su tarea hipnotizadora con un par de piezas muy íntimas de ella sola con el piano, entre las que interpretó el tema Leyenda del reconocido, y su antiguo profesor, Gerry Weil. El comienzo de concierto indicó sin dudas que íbamos a disfrutar de música de alto calibre.
Eduardo Dávila (padre de Prisca) en el saxo y flauta, Hilda Hernández en la percusión, Iván Díaz en la batería y Manuel Torcal en el bajo se subieron al escenario para acompañar a Prisca en su paseo con paradas por clásicos venezolanos y piezas de su propia autoría. Merengue Rucaneao, también de Gerry Weil, empezó generar el efecto anti-movilidad en el lugar. Lucerito, Un Helado con Clase, El Catire, Malembe, Desilusión y Lidiando Merengue mantuvo bajo hipnosis grupal en la Sala Barco con ritmos de Tonada, Merengue Venezolano, Onda Nueva, Afrovenezolano, y Joropo Tuyero. Hasta ese momento, si algún madrileño se había resistido a mover el esqueleto, la fusión Joropo-Bulería que vendría acontinuación se los puso más difícil. Para ello también Prisca nos hizo participar en el recital haciendo con las palmas, "Ta-ta... Ta-ta... Ta-ta... Ta-ta..." La pianista venezolana, quien también es historiadora, investigó con éxito la forma de componer arreglos con esos dos géneros que han tenido nexos familiares desde antaño. Zumba que Zumba, Quirpa y Frigiando Merengue fue una muestra del fruto de mezclar la música venezolana y el flamenco, y que favoreció la definitiva integración en la sala.
El repertorio de Prisca pasó también por México con una interesante versión jazzeada de la Bikina. De regreso "al norte del sur", como diría Franco De Vita, la pianista venezolana siguió joropeando con piezas como Joropordiós, Montilla, y una versión del tema en lengua Warao (Delta del Orinoco), Un Setoconao.
"Otra, otra, otra..." Coreaba el "ansioso" público por más de esa magia sonora. Prisca y compañía complacieron con 2 temas más, incluido el Joropo Pikirillo. "Get down, get down... Get down, Get down..." De golpe la música funky invadió la Sala Barco, y los cuerpos dejaron de zapatear para conectarse al ambiente discomusic. Era la 1:30am, además de despertar, ya era momento para agradecer a Prisca Dávila por el viaje venejazzolano que tuvimos la oportunidad de disfrutar esa noche de 19 de marzo en Madrid.
Video y fotos: Aníbal Ordosgoitty Agradecimientos a Prisca Dávila, quien también era del "Patio del Colegio" (Leer entrega de diciembre 2009). Gracias también a los letrasterianos Carlos "Ursula" Cruz y Helen López por la información.
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Jean-Paul Abadie, 7 de abril de 2010, periódico La Depeche. Fr La Nouvelle Repúblique des Pyrénées(traducción del francés al español por Jean-Paul Abadie), Semeac, Francia, Centro Albert Camus, Festival Culturamerica 2010
Una sombra furtiva atraviesa la escena dejada a oscuras. Pasa como un céfiro. El rayo ocre de la luz se entreabre sobre dos manos puestas sobre el teclado. Luego el círculo se extiende y aparece Prisca DAVILA, sentada, concentrada delante de su piano tal una joven alumna que se prepara para su primera audición. Pero, desde el primer acuerdo sentimos inmediatamente pasar la onda de la maestría del sonido. Todo se abrasa, el aire se inventa sonoridades de un jazz mestizado por músicas andinas, las orejas se embriagan por ritmos latinos.
Confiarle un piano a Prisca DAVILA, es hacer saltar el polvorín de un placer musical inesperado. Las notas despegan, mágicos como una nube fina de millares de estrellas y de lentejuelas doradas. La sala Albert Camus del Centro Albert Camus de Séméac vibra a las composiciones magistralmente dominadas por la alianza latina del jazz académico clásico y de estas músicas que Prisca fusiona con uno virtuosidad pasmosa. Cabeceando sobre el merengue oriental, haciendo escarceos sobre el vals andino, agitando por el calypso, el quirpa y el joropo, el placer del público décuplo en el curso de las composiciones de un programa talentoso, siendo tan rico como siendo variado. Prisca DAVILA mezcla delicadamente su voz a las composiciones, con una dicción y phrasé sorprendente, en una dulzura y una precisión rítmicas mágicas. Tiene el genio de los matices aliado a una técnica musical y vocal sin falla y a la que juega con una facilidad aparente. Pero además de este don, sentimos bien las innumerables horas de trabajo que conducen al estado de gracia.
En esta búsqueda estética la simbiosis es perfeccionada con sus cuatro músicos, Ivan a la batería, Hilda a las percusiones y las sonoridades latinas, Manuel al bajo y su papá Eduardo al saxo y en el flutte tansversal. El quartet está en comunión perfecta con Prisca DAVILA y le permite poner de relieve todo el abanico de este talento cristalino, vocal y musical. Derribado bajo el encanto, el público espontáneamente, hace falta él precisar, se levantó y ritma llamando en las manos. Es del encaje musical, de la poesía pura, de la ternura vocal; escapada del teclado un aguacero de pétalos de rosas baña la atmósfera. Y además de el talento, Prisca DAVILA gratifica el auditorio de su gentileza y de su buen humor. Bigorre acaba de conocer a una artista internacional y demasiado grande, para la que las paredes del CAC nos parecen esta tarde muy estrechas, comparado con el repertorio de este piano canto venezolano y de este talento que sólo crece..
El CAC, aliado a la Asociaciòn Bigorre Argentina Uruguay ABAU y CulturAmérica no se habían equivocado en la elección del concierto de esta artista maravillosa, que habían decidido hacer descubrir al público Bigourdan en este mes de marzo 2010.
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5 avril 2010 Par Gilbert Delahaye www.sudouest.com, Garlin Festival Culturamerica XVIII edición 2010
Une complicité entre artistes qui s'échappe des instruments de musique pour le plus grand bonheur du public. Photo G. D.
Au-delà de Prisca Davila, tête d'affiche internationale au talent fou, c'est tout le groupe de virtuoses (Manuel Torcatt à la basse, Hilda Hernandez aux maracas et autres percussions, Ivan Diaz à la batterie, Eduardo Davila - « me padre que viene de Caracas » répétait Prisca - au saxophone et flûte) qui a pris plaisir à tisser une relation intimiste avec le public, dimanche 28 mars, au cinéma de Garlin.
Et vite, très vite, chacun avait compris qu'il était en train de vivre un moment rare d'humanisme, une relation presque fusionnelle avec ces ambassadeurs de la musique vénézuélienne qui accompagnent, d'un regard complice, le merveilleux dialogue qui se noue entre leurs subtiles sonorités instrumentales.
Tout le public du cinéma de Garlin a été conquis, emballé, transporté par le concert de la pianiste, chanteuse, compositrice, artiste Prisca Davila.
Grâce à CulturAmerica
« Pour 15 euros, c'est un cadeau de pur bonheur que nous fait Ciné-Garlin », peut-on entendre au terme du spectacle dépassant allègrement l'heure et demie.
Maria Péhau, la présidente de l'association, partage l'avis et prend également soin de préciser que « c'est grâce au partenariat et au soutien fort et attentionné de CulturAmerica que des artistes de cette qualité peuvent se produire dans une salle de petite jauge comme la nôtre ».
Mais, c'est sûr, Hilda est si envoûtante avec ses maracas aux musicalités divinement animées que, désormais on regardera d'un autre œil ces instruments de percussion.
(traducción al español, por Francois Lassabe)
"Más allá de Prisca Dávila, máxima figura internacional con un talento descomunal, es el conjunto de virtuosos (Manuel Torcatt al bajo, Hilda Hernández a las maracas y otras percusiones, Iván Díaz a la batería, Eduardo Dávila – “mi padre que viene de Caracas” repetía Prisca – al saxófono) el que disfrutó tejiendo una relación intimista con el público, el domingo 28 de marzo, en el cine de Garlin.
Y rápido, muy rápido, cada uno de nosotros comprendió que estaba viviendo un momento único de humanismo, una relación casi fusional con estos embajadores de la música venezolana que acompañan, con una mirada cómplice, el maravilloso diálogo que se entabla entre las sutiles sonoridades instrumentales.
Todo el público del cine de Garlin fue seducido, entusiasmado, transportado por el concierto de la pianista, cantante, compositora, artista Prisca Dávila.
Gracias al festival CulturAmérica.
“Por 15 euros, es un regalo de pura felicidad el que nos hizo Ciné-Garlin”. Esto es lo que se podía escuchar al término del espectáculo que sobrepasó con creces una hora y media.
María Pehau, la presidenta de la asociación, comparte esta opinión y asimismo hace hincapié en que “es gracias a la colaboración y el apoyo sin fisuras y solidario del festival CulturAmérica que artistas de esta calidad pueden actuar en una sala de poco aforo como la nuestra”.
Pero, sin duda alguna, Hilda hechiza tanto con sus maracas de musicalidades divinamente animadas, que de ahora en adelante veremos con otros ojos estos instrumentos de percusión.
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