Con una técnica pianística segura y sin ornamentaciones gratuitas se sumerge en un latin jazz altamente contagioso y con las raíces bien clavadas en su tierra venezolana… Es así como se expresa el prestigioso diario español, El País, del trabajo discográfico de la venezolana Prisca.
Esta laureada pianista nos ofrece 12 canciones de algunos de los compositores venezolanos más renombrados entre quienes destacan Aldemaro Romero, Simón Díaz y Otilio Galíndez. Prisca ha dejado a un lado la composición propia para interpretar a piano y voz canciones célebres del repertorio popular venezolano.
Lucerito, una dulce canción compuesta por el eximio Luis Mariano Rivera inicia este hermoso álbum en el cual cada canción sigue siendo un tramado rítmico vocal con ese sentimiento jazzístico que Prisca emplea con frecuencia.
San Pedro, de autoría anónima es otra hermosa canción que evoca la infancia del venezolano. La pieza es aquí elevada a una belleza muy especial gracias al bajo de Roberto Koch, al percusionista Alexander Livinalli, el baterista Gerardo López y las voces de Eduardo Dávila, Bárbara Frómeta y William Sigismondi, este último arreglista y productor musical del disco.
Piano En Canto Venezolano, es el epítome de un concepto musical que inició con Piano Jazz Venezolano y que abriga una técnica académica de alto nivel, los ritmos venezolanos y elementos de jazz que ahora se entrelazan con la cálida voz de Prisca y que hace varios años le valiera el premio como Mejor Interpretación De Merengue Venezolano.
El CD culmina con la canción Joropordiós, una clara fusión de una de las músicas más representativas de Venezuela, el joropo oriental, y un elocuente tinte jazzístico que Prisca imprime en su voz a modo de scat evocando la influencia de la gran brasilera Tania María. La hermosa pieza incluye el sutil acompañamiento de Eduardo Dávila a la flauta mientras la voz de Prisca retoza sobre el piano y Rodner Padilla marca con un bajo un tanto más recio que en los otros temas.
Leonardo Bigott
Noticias 24
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